Alcanzar el equilibrio entre lo que sentimos, lo que
pensamos y lo que hacemos, forma parte de nuestro objetivo vital. Para ello,
nuestra propuesta de acción se basa en
tres principios para el desarrollo de una Competencia Emocional equilibrada:
Reconocimiento
Emocional: distinguir tanto las emociones que nos permiten adaptarnos
mejor a las situaciones cambiantes como las que no resultan útiles y deben ser gestionadas.
Compromiso Íntegro:
para abordar un diálogo con nosotros mismos sincero y sin autosabotajes o trampas emocionales, desde la coherencia podemos interactuar con nuestro entorno con mejores garantías de comprendernos y compreder.
Acción Intencionada: desarrollo de nuevas
pautas de conducta y generación de hábitos emocionales saludables, aprendiendo
a regular la emocionalidad sin necesidad de ejercitar el control.
Con este programa de Bienestar Emocional nos proponemos trabajar en dos vertientes ese marco de la Competencia
Emocional.
La
Competencia
Personal: basada
en el reconocimiento de sí mismo, la autorregulación y la motivación.
La
Competencia
Social:
centrada en el ámbito de las relaciones con los demás desde el
desarrollo de la Empatía
hasta la adecuación de determinadas Habilidades Sociales tan útiles como necesarias (de equipo,
de resolución de conflictos, de liderazgo, entre otras).

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